
A 30 meses del inicio de su gestión, un optimista Claudio Poggi aseguró que dará “la vida para que el sanluiseño sea cada día más feliz”. El gobernador respaldó los ejes del Gobierno provincial y le explicó el rumbo provincial a “aquellos que son el pasado, pero quieren volver”.
Educación, modernización, trabajo, vivienda y optimización de los recursos naturales, desde una mirada proteccionista del medio ambiente, son los pilares que obsesionan al jefe del Ejecutivo para que la provincia pique en punta y los sanluiseños tengan más oportunidades.
En una entrevista exclusiva para San Luis+ con los periodistas Daniel Miranda y Daniel Poder, el gobernador anunció la puesta en marcha del Régimen Integral de Promoción al desarrollo Económico Provincial (RIPE), un paquete de leyes que el Gobierno enviará a la Legislatura para incentivar inversiones, empleo y actividad privada en la provincia.
— El 11 de junio va a cumplir tres años de su triunfo electoral, que lo llevó a la gobernación, ¿Qué evaluación hace de la marcha de su gobierno?
— Hicimos muchas cosas con muy poco, nos faltan otras más por hacer, para seguir profundizando el cambio que el pueblo de San Luis decidió. Pero tenemos muy clara nuestra visión y norte respecto de lo que significa ese cambio.
Está claro que hemos puesto a la educación en el centro de las políticas públicas. Esta es la que facilita o permite que un pueblo progrese o no lo haga. Es la que permite que un ciudadano conozca sus derechos y los ejerza, sepa sus responsabilidades, límites y a que atenerse si los transgrede.
Es la educación la que facilita que aparezcan los creativos, emprendedores, innovadores, siempre en relación a un pueblo no educado. Por eso, la madre de nuestras políticas públicas, tiene que ver con la educación. Por supuesto, tiene que ser moderna, aggiornada a los tiempos, acorde a las nuevas épocas.
— En su mensaje ante la Legislatura presentó 50 iniciativas sobre educación ¿Cómo es su vinculación con el trabajo y cómo debemos aprehenderlo los sanluiseños?
— Hablé de educación casi exclusivamente en la Asamblea Legislativa de este año. Y mencioné cuáles son las 50 acciones que estamos desarrollando e impulsando. Primero, estoy muy cercano a la escuela. en promedio, visito una por día. El 50% de mi cabeza, tiempo y capacidad lo dedico a la educación. Y ya estamos viendo el resultado, que no es de la noche a la mañana, es un proceso.
Hace unos días presentamos a un grupo de directores y docentes de 50 establecimientos educativos de toda la provincia el resultado de la medición del primer ciclo de nivel primario en materia de comprensión lectora.
En 2024 fue la primera medición en abril; luego, tomamos en el mismo mes la segunda en 2025 y la tercera en 2026. Ahora esto nos permitió medir el progreso porcentual en la cantidad de chicos que comprenden lo que leen.
Antes de asumir la gobernación escuchaba fundaciones como “Argentinos por la Educación”, por ejemplo, que decían que dos de cada tres chicos de primaria no comprendían lo que leían acorde a su nivel.
Al tercer mes de nuestra gestión, allá por abril del 2024, medimos a nivel provincial. Y era tal cual. El 65% de los alumnos de primero, segundo y tercer grado, no comprendían lo que leían. No alcanzaban los niveles mínimos esperados en escritura, en lectura y en comprensión lectora. Solamente un tercio alcanzaba los mínimos esperados.
Después de un trabajo, una metodología en materia de comprensión lectora, de dejarnos ayudar por especialistas, crear y capacitar referentes que se vinculen con la escuela, con los docentes y con los directivos llegamos a una medición de abril de 2026, hace un mes, que socializamos con los directivos el otro día y docentes.
Ahora solamente el 15% de los chicos de primero, segundo y tercer grado de la primaria, no alcanzan los niveles mínimos de lectura, escritura y comprensión lectura. Y el 85% sí.
Pasamos de un 35% de los chicos que solamente comprendían lo que leían en un nivel mínimo esperado a un 85% en dos años.
— ¿Esperaban alcanzarlo en ese periodo?
— Nos sorprendió de lo bajo que estábamos y era coherente con lo que pasaba en todo el país. Nosotros tomamos el tema, con la educación como el centro de nuestras políticas públicas, y por supuesto que fue en un conjunto de medidas.
La universalización de la sala de tres años ayudó mucho. La escolarización más temprana de los chicos impacta positivamente en las salas de cuatro y de cinco y cómo llegan a primero. Los Centros de Desarrollo Infantil (CDI), que también multiplicamos para chicos desde los 45 días a dos años y medio, también implica una mejora para entrar a nivel inicial en la formación social.

"Pasamos de un 35% de los chicos que solamente comprendían lo que leían en un nivel mínimo esperado a un 85% en dos años", expuso el gobernador, Claudio Poggi al mostrar los resultados del Plan de Alfabetización. (Foto ANSL)
En el nivel primario y secundario incorporamos dos programas estratégicos, el de comprensión lectora que se llama “Queremos Aprender”, una metodología nueva. Y ahora ya llevamos el segundo año del programa sobre matemáticas “Queremos resolver”. En esta área, los indicadores eran peores que en Lengua.
En relación a la articulación por la universidad hemos hecho el Consejo Provincial de Articulación del Nivel Superior (CoProANS) para que el salto del alumno del secundario al universitario sea más amigable. Hicimos un gran trabajo en las universidades, con un portal único con toda la oferta educativa que estamos mostrando a través de exposiciones en diferentes localidades de la provincia.
Mantenemos la Beca al Mérito. Son 700 chicos que egresan de nuestro secundario, los tres mejores promedios desde el 2023, que tomamos como base, ya hay más de 2100 alumnos becados que están cursando estudios universitarios. Hoy representa un monto de $350 mil por mes que le llega a los chicos directamente.
Implementamos la Beca Universal Superior (BUS) para todos los chicos que terminan el secundario y que siguen una carrera superior para ayudarlos en el primer año. Tiene un valor de 600 dólares. Hay anotados ya tres mil jóvenes para la primera parte, que se cobra a mitad de año.
Hemos hecho concursos directivos para los docentes, con un nivel espectacular. Tuvieron una capacitación con especialistas nacionales e internacionales, después rindieron y presentaron una tesis institucional.
Se perfeccionaron más de 200 directivos y hoy ocupan cargo de nuestras escuelas, habiendo transitado por ese proceso de concurso. Eso levantó la vara de la conducción de las instituciones, para tranquilidad de los padres, de los alumnos, y de la comunidad educativa.
Estamos inmersos en algo que nos ha revolucionado, cómo es la Inteligencia Artificial (IA). Con la Universidad Austral, los docentes y directivos están transitando una diplomatura de IA afectada a la enseñanza pero con una mirada humana de la tecnología. El docente no va a ser reemplazado por la IA, excepto el que no la use para planificar su clase, su año, evaluar y tomar una prueba.
Es algo extraordinario porque la inteligencia artificial no tiene límites, ni recetas, incluso en los países más desarrollados no saben cómo encararlos y, en particular, en el tema educativo.
— El Papa León XIV en su reciente encíclica, reflexionó sobre la Inteligencia Artificial, como un espacio que transforma absolutamente toda nuestra vida ¿adhiere?
— La IA no tiene límites. Por eso hay que abordarlo, nosotros lo hacemos. Participo en algunas clases, no como gobernador, me meto sin poner la camarita pero escuchando. Revolucionó todo y nos hace explotar la cabeza para bien. En una de las clases que estuve se hablaba de cómo evaluar y darle una tarea para la casa al alumno teniendo en cuenta la inteligencia artificial. Nos hemos aggiornado con la educación.
¿Cómo le damos al docente la centralidad? ¿Y cómo le damos la herramienta de la IA para estar acorde a los tiempos? Ahora, le va a quedar más tiempo porque podrá mecanizar procedimientos que antes le costaban más tiempo para darle una mirada personal al alumno. La IA no capta no trabajar en equipo, no ser solidario, si estás triste, angustiado, si venís con carencias desde tu casa. El docente puede disponer del tiempo ahora, una vez que mecaniza su clase, en una mirada más personal.
— ¿Cómo vincula la educación con otro de los ejes de su gestión: la generación de trabajo?
— Podés tener la mejor política educativa, pero si el contexto social que rodea la escuela no acompaña, no va a funcionar. El papá y la mamá tienen que tener trabajo, porque si no se desordena a la familia y no mandan a los chicos a la escuela y así los condenamos. Educación y trabajo son dos elementos que se retroalimentan. Una obsesión de mi gobierno es cómo generamos oportunidades de empleo.
Hoy el nuevo empleador o el empleador en San Luis debe ser el sector privado. Y para ello tenemos que generar las condiciones para que se consoliden los puestos de trabajo que tiene, crezca y genere nuevos.
Hemos vuelto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) que tiene una gran batería de apoyo al sector privado, después de 18 años de ausencia, de pérdida de años que al cupo de San Luis lo aprovechaban — y a esto lo digo con sana envidia— las provincias vecinas.
Hemos establecido todo lo que son las comisiones médicas para desalentar la industria del juicio laboral; construimos siete mesas sectoriales de la economía, en donde somos competitivos y tenemos la potencialidad de agregar valor en San Luis a nuestra posición y a nuestros servicios.
Nos estamos dejando ayudar por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que nos va a presentar en los próximos días un informe de oportunidades o nichos de desarrollo en materia de actividades económicas.
Estamos haciendo proyectos estratégicos a futuro, el Plan Maestro del Agua y el Plan Maestro de Energía. Dos insumos básicos para la vida y el desarrollo económico. Ya los tenemos cerrados y en los próximos días se van a elevar ambos proyectos de ley para que sean políticas de Estado.
En los últimos días trabajamos ya con el equipo para una potente legislación de estímulo a las inversiones. Lo vamos a tener terminado, yo calculo a fin de mes, pero va a ser un agresivo programa de generación de inversión y de empleo.

"El rumbo lo tenemos. En la educación y el trabajo. Lo que pasa es que los mayores cuestionadores son parte del pasado. No admiten que estemos construyendo un futuro sin ellos", sostuvo el gobernador Claudio Poggi sobre la críticas de la oposición a su Gobierno. (Foto ANSL)
— La oposición es muy crítica con su gestión, señalan que “no tiene rumbo” ¿qué les responde?
— El rumbo lo tenemos. En la educación y el trabajo. Lo que pasa es que los mayores cuestionadores son parte del pasado. No admiten que estemos construyendo un futuro sin ellos.
El modelo San Luis es exitoso. Desde lo fiscal, en donde el 50% de nuestro presupuesto se destinaba a gasto corriente, de funcionamiento del Estado, los salarios y la otra mitad a la inversión e infraestructura; lo rompieron, lo destruyeron.
¿Saben cuándo lo destruyeron? Tengo hasta el año y la fecha: agosto de 2017. En ese momento me tocó participar en una elección como candidato a senador y ganamos las PASO por más de 20 puntos. Dos meses después, en la general, el candidato a senador —con el entonces gobernador como suplente de esa lista— revirtió ese resultado.
Se sentaban en las plazas y decían: "Una licuadora para allá, un microondas para allá, una heladera para allá". Prebendas de todo tipo con los impuestos de los sanluiseños.
Incorporaron miles de punteros políticos al Estado que lo pagan todos los sanluiseños y 70 mil planes sociales que lo pagan todos los sanluiseños. Ahí se rompió el modelo de los San Luis.
Pasó el presupuesto de tener un gasto de una inversión de infraestructura del 50% al cero. Y todo el gasto corriente afectado a financiar esa campaña, eso quedó fijo y se trasladó para los años siguientes. Ahí se rompió el modelo San Luis.
Son los mismos que hoy quieren enseñarnos a manejar la gestión, rompieron el modelo San Luis, dejaron siete de cada 10 chicos en la pobreza. Ahora nos quieren decir cómo solucionar la pobreza. Es el pasado que, obviamente, quiere volver.

"Si la minería metalífera no contamina nuestro recurso hídrico, la vamos a desarrollar", afirmó el gobernador, Claudio Poggi. (Foto ANSL)
— En la misma línea, ¿qué le dice a aquellos que argumentan que usa la Justicia para perseguirlos?
— Les digo que no. No hay ninguna persecución judicial. De la Justicia he designado el 3% de los jueces que ni conozco, ni quiero hacerlo. No son mis amigos, no comemos asado juntos, no hacemos nada de eso. Junto dos o tres opiniones de colaboradores, solicito antecedentes y en base a eso propongo.
Lo que pasa es que robaron. Cuando llegamos, en donde tocábamos había un hecho de corrupción. Fue estructural, organizada y de rateros. Desde designarse como lonkos, porque encima usaban causas nobles, como las de los pueblos originarios, para apropiarse de los fondos de la hacienda y de los negocios de la comunidad Ranquel.
Entregar subsidios a clubes que ellos mismos como funcionarios presidían, también es corrupción organizada. Pagar obras públicas que nunca se hacían. Cargas de combustible, a troche y moche, para uso personal y familiar.
¿Y por qué digo que raya el raterismo? En los últimos días, y seguramente en las causas están las pruebas, la Justicia está evaluando, se llevaban las sillas, los sillones, las mesas y el papel higiénico de la Casa de Gobierno. Esto nos cuentan los empleados del Estado con mucha bronca cómo veían la impunidad. Eso fue lo que pasó. Ahora, ¿esas personas son moralistas?
No hay ninguna persecución judicial. La Justicia sacó condenas, es lenta pero está evaluando todos los casos. Las pruebas que adjuntó el Gobierno, a través de Fiscalía, son contundentes en todos los casos. Fue tan grosero lo que se hizo con los fondos y los impuestos de los sanluiseños, que no era plata de ellos; pero irán saliendo las causas que correspondan. Ahora, que en la provincia se persiguen opositores políticos a través de la justicia en absoluto.
Es defender el mandato popular que me dio el pueblo de San Luis, cuidar los fondos públicos y hacer justicia con los que impunemente, como te dicen muchos empleados, se llevaban las cosas a su casa como si fueran propias.
El gobernador, Claudio Poggi aseguró que dará “la vida para que el sanluiseño sea cada día más feliz”. (Foto: ANSL)
— Hay un hecho de corrupción que señalan en su Gobierno, el caso del campo “El Caburé”, en el que hay dos ex funcionarios procesados…
— Lo mediatizaron fuerte, pero el tema es muy simple. En 2024, funcionarios del Gobierno —no yo— encontraron un campo que era propiedad del Estado. Así como una vez hallamos un Fiat 147 tirado que alguien estaba usando por su cuenta, una pickup en un pueblo, una maquinaria de Vialidad en otro o en una propiedad privada, fuimos descubriendo cosas propias de un desorden, que les convenía a unos pocos.
En ese contexto, encontramos un campo de propiedad del Estado: dos mil hectáreas en el sur de San Luis.
La primera cuestión que quiero despejar es que ese campo vale 700 dólares la hectárea. Dos mil hectáreas son 1.400 mil dólares. Lo que la oposición muestra es un faltante de más de 2 millones de dólares. No puede valer más el maíz que el campo. Ese es el primer dato.
El segundo dato es que, siguiendo el expediente judicial y las afirmaciones que he escuchado en televisión del fiscal de la causa, el maíz que se encontró sembrado cuando se halló el campo fue trillado por un privado que se dedica a esa actividad, un contratista que incluso creo que declaró en la causa. Según él, no le alcanzó ni para cubrir los gastos de la trilla.
Y el mismo fiscal dice que no hubo perjuicio al Estado, sino una negligencia administrativa del funcionario.
Ahora, fíjense cómo actúa un gobierno y cómo lo hace otro. Ante esa negligencia administrativa, señalada por el expediente y por el fiscal, apenas tomé conocimiento pedí la renuncia del funcionario. Se fue y lo denunciamos para que aclare su situación.
La Justicia interpretó que otro funcionario de rango superior, un secretario de Estado, también estaba en conocimiento del tema y debía saber lo que ocurría. El mismo día que la Justicia le atribuyó un cargo, renunció para poder defenderse con libertad y sin ninguna influencia.
Entonces, fíjense la diferencia en la forma de actuar. Ellos tenían personas condenadas en primera y segunda instancia, y seguían siendo funcionarios, con toda la cobertura. Los que quieren volver, el pasado.
Nosotros, ante una negligencia administrativa, denunciamos y separamos de la función a los involucrados. Y un secretario de Estado renunció para defenderse de la situación.
No somos iguales. Ellos quieren hacer creer que todos somos así, pero no. Fíjense el accionar de un gobierno respecto del otro.
— Dice que el modelo se rompió en 2017, en la elección de las PASO y que después ocurrió ese “milagro electoral” ¿Qué encontró el 10 de diciembre de 2023?
— Se rompió el modelo fiscal en agosto del 2017. Cuando yo finalicé mi primera gestión en diciembre del 2015, San Luis tenía 20 mil empleados públicos, docentes, médicos, enfermeros, policías, empleados públicos de nuestras reparticiones; y 7 mil beneficiarios del Plan de Inclusión social. En total, 27 mil personas.
Cuando tengo el honor de volver a ser Gobernador en diciembre del 2023, había 40 mil empleados públicos, el doble; y 30 mil beneficiarios de planes sociales, cuatro veces más.
De 27 mil del 2015, en tan solo 8 años pasamos a 70 mil. Esto, obviamente, consume e insume todo el presupuesto provincial.
— ¿Y cómo se sostuvo el Estado en esa época?
— En noviembre del 2015, la provincia de San Luis, en mi gestión, ganó un juicio al Estado nacional y había una deuda muy importante, de un presupuesto anual, que lo cobró el gobierno que me sucedió. Lo fue gastando y despilfarrando durante los cinco años posteriores.
Esas reservas, anticíclicas que debía tener la Provincia siempre, se agotaron justo en el mes que yo asumí. No quedó nada. Y se sinceró el déficit fiscal, el rojo.
En diciembre de 2023 tuve que desdoblar el pago de salarios. A los 20 días de haber asumido. Lo mismo pasó con el de enero de 2024. Ahora, tomé una decisión, este tipo de medidas se toman en soledad. Decidí no despedir a nadie, ni a un empleado.
Tuvimos que hacer un censo de empleo público y uno de planes sociales. Hubo muchos que no aparecían porque no habían venido nunca. Se ve que tenían vergüenza de encontrarse con compañeros de oficina que nunca los habían visto.
Excepto esos casos que naturalmente no aparecían, o quienes no cumplían con el trabajo, tomé la decisión de no despedir a ningún empleado.
En 2017 el Gobierno peronista de San Luis se kirchnerizó y arruinó la provincia. Ahí se rompió el modelo fiscal que tenía la provincia después de muchos años.
Esa fiesta o ese despilfarro no fue gratis. Nosotros comenzamos la gestión con el 100% del gasto comprometido en salarios y planes sociales, y con muchos huequitos por los que se iba la plata.
Ordenando eso, hoy tenemos el 90% del gasto corriente y el 10% destinado a infraestructura. Obviamente, tenemos que seguir mejorando.
— El Gobierno realizó nuevos sorteos para la adjudicación de viviendas dentro del plan “Tenemos Futuro” ¿Cuál es el horizonte de esa política?
— Soy un fanático del acceso a la vivienda. Siendo consciente del déficit habitacional que hay, de lo que significa alquilar y vivir amontonado con los suegros, los padres, la abuela y los niños, en un garaje o de prestado. Entonces, la política habitacional para nuestro gobierno es de Estado.
No solo ya cumplimos con las 1.500 familias de las viviendas que correspondían a las inscripciones de nuestro gobierno anterior, entre 2011 y 2015, de los planes “Progreso” y “Sueños”. Cumplimos con ellos. Nos faltan unas poquitas casas en San Francisco del Monte de Oro.
Además, lanzamos un nuevo plan “Tenemos Futuro”, en el que hay miles de inscriptos. Lo estamos haciendo por sorteo, no a dedo. Trimestralmente sorteamos cupos de vivienda para diferentes localidades y lo estamos llevando adelante.
Ahora, para fin de año, ya vamos a entregar, para Navidad de 2026, viviendas para que por lo menos 1.200 familias de los planes “Tenemos Futuro” para que pasen las fiestas en su casa.
Son 1.200 más. Las 1.500 que ya entregamos, más estas 1.200, significan que 2.700 familias en tres años habrán accedido a su casa propia.
Esto continúa porque es un plan que tiene muchos inscriptos y que trimestralmente va a seguir sorteando viviendas. Además, hay una Ley de Emergencia Habitacional que dictamos el año pasado y establece que la mitad del presupuesto destinado a obra pública, sea mucho o poco, debe destinarse a la política habitacional.
La vivienda y el acceso a ésta han vuelto a la provincia de San Luis y, como siempre digo, es para quedarse.
Además, está la generación de puestos de trabajo que implica construir una casa. Son cuatro puestos de trabajo por vivienda. Un barrio de 100 casas son 400 trabajadores, 400 familias. Mil viviendas, como estamos proyectando ahora, significan 4 mil trabajadores y 4 mil familias. La construcción, y sobre todo la vivienda, genera muchísimo empleo.
La política habitacional no es solo ladrillo. También es seguridad jurídica. Por eso se integra con el programa “Escriturá tu Casa".
Cuando llegamos al Gobierno había miles de familias de San Luis que querían escriturar su vivienda, a la que habían accedido a través de planes habitacionales de los últimos 5, 10, 15 o hasta 40 años. Y no podían hacerlo porque se les congelaban las últimas cuotas, porque había tasas para escriturar o porque el trámite era tremendamente burocrático a través de la Escribanía de Gobierno.
Cambiamos todo. Allanamos el camino. ¿Cómo no vamos a permitir que una familia que pagó su casa tenga la seguridad jurídica de contar con la escritura?
Eliminamos tributos, facilitamos el trámite, generamos un circuito dentro del Gobierno para que la escritura avance rápidamente e hicimos un convenio con los colegios de escribanos para que el honorario que se cobra al adjudicatario —que con la escritura pasa a ser propietario— sea de apenas un tercio de lo que cuesta una escritura común.
Hoy ya tenemos más de 6.500 escrituras entregadas a 6.500 familias que accedieron al programa. Además, hay más de 1.000 casos en los que estamos regularizando el dominio, que es el paso previo cuando existe algún problema de titularidad, mensura u otra situación administrativa.
Aspiramos a que miles y miles de familias hayan regularizado el dominio de su casa cuando finalicemos el mandato.
¿Y sabés por qué? Porque eso valoriza la propiedad. Si querés vender tu casa, quien la compra te pregunta si tiene escritura. Si no la tiene, te baja el precio. Si tiene escritura, vale lo que realmente vale la casa.
Además de la seguridad jurídica, está la tranquilidad familiar que eso significa para los hijos y los nietos.
Por eso, el programa “Escriturá tu Casa” también forma parte de la política habitacional: brindar seguridad jurídica a las familias de San Luis.
Antes eran rehenes. Eran adjudicatarios y estaban a tiro de decreto. Si un gobernador se levantaba caprichoso, podía desadjudicarles la vivienda. Ahora, con la escritura, se terminó. La casa es tuya. Cerraste el círculo de la propiedad privada.
— Habló de la necesidad de generar inversión y empleo. Para los próximos 18 meses, ¿San Luis está trabajando en un esquema de incentivos o promoción de inversiones similar al RIGI del Gobierno de Javier Milei?
— Sí, digamos, parecido. Pero sumándole que tenemos la oreja bien abierta para escuchar al sector privado, que se estaba achicando sistemáticamente. Y cuando esto pasa también se precariza el público. Porque quienes pagan los impuestos para financiar los servicios públicos son las actividades privadas.
Tenemos que volver a hacer crecer la torta de la actividad privada. Si no, no tenemos futuro.
El año pasado financiamos 10 mil proyectos de emprendedores; es decir, unos 20 mil emprendedores, porque en promedio son dos por proyecto. Volvimos a incorporarnos al CFI. Creamos comisiones médicas para desactivar la industria del juicio y mesas sectoriales para trabajar con cada actividad económica. Nos estamos dejando ayudar por la CEPAL.
Además, estamos trabajando en una legislación muy agresiva para la generación de empleo y la promoción de inversiones.
La idea es que cada proyecto o inversión nueva tenga una desgravación de tributos provinciales por 15 años, un crédito fiscal para la inversión y fondos de garantía que permitan apalancar líneas de crédito para la actividad privada, tanto para inversiones como para capital de trabajo.
También queremos subsidiar la incorporación al empleo privado de beneficiarios de Inclusión Social.
A eso se suma la promoción de la venta, concesión, alquiler o comodato de inmuebles fiscales. Hay muchos inmuebles del Estado que no están siendo utilizados para servicios básicos y que podrían resultar de interés para desarrollos económicos privados generadores de empleo.
Además, estamos trabajando en una billetera virtual que genere movimiento económico dentro de la provincia.
Todas estas acciones van a formar parte de un paquete de leyes que vamos a elevar hacia fines de junio o principios de julio, junto con el Plan Maestro de Energía y el Plan Maestro del Agua. Vamos a pedir a nuestros legisladores que nos ayuden con un tratamiento rápido y eso tiene implementación inmediata.
Esto va a significar una mirada de largo plazo sobre dos recursos estratégicos como el agua y la energía, y al mismo tiempo un horizonte inmediato basado en un programa agresivo de generación de inversión y trabajo.
— ¿Cómo se va a llamar?
— Va a ser el Régimen Integral de Promoción del Desarrollo Económico y del Empleo (RIPEE). Va a tomar como válido al RIGI y al RIMI, o sea, todos los que se adhirieron a esos regímenes pueden adherirse al nuestro.
Las inversiones que se promocionen bajo ese sistema nacional también mantendrán la promoción del sistema provincial, e incluso ampliada.
Pensemos que, en el caso de San Luis, las inversiones de 200 millones de dólares que establece como piso el RIGI quedan muy por encima de la escala habitual de nuestras pymes, que tienen inversiones más pequeñas.
No tenemos cordillera, por ahora. (sumó animadamente) La estamos gestionando…
Pero, más allá de eso, el RIPEE —que va a ser nuestra ley de promoción de inversiones— va a absorber también los beneficios del RIGI y del RIMI, tomándolos como válidos dentro del esquema provincial.
Va a ser una política muy agresiva a favor de la inversión y del trabajo. Creo que también va a ser revolucionaria y que va a activar fuertemente toda la actividad privada.
— ¿Qué expectativa tiene con el RIPEE?
— Positivas. Cuando el viento de cola nacional empiece a venir, soy optimista, a San Luis lo va a encontrar con el precalentamiento hecho, ya trotando con todos los proyectos en marcha. Entonces eso va a ser mucho más fácil. Por eso el rumbo lo tenemos claro. Es la educación, el mejor legado que una mamá puede dar a su hijo, y el trabajo.
Como lo es también luchar contra la inseguridad. Luchar contra la inseguridad y dar institucionalidad a la provincia también contribuyen a la generación de trabajo, porque fijan reglas de juego claras.
¿Quién va a invertir en una provincia insegura? ¿Quién va a invertir? Nadie.
Ahora, tenemos un plan de seguridad. Porque antes se escondía el problema debajo de la alfombra. No se reconocía que había inseguridad. No se reconocía que había narcotráfico en San Luis.
Nosotros partimos de una base: reconocer que eso existe. Existe. Y diseñamos un plan.
Arrancamos desde muy abajo, porque no teníamos vehículos ni patrulleros. Había una Policía desmantelada en equipamiento, sin capacitación y sin respaldo. La Policía no se animaba a intervenir en una trifulca porque al que sumariaban era al policía.
Yo le doy todo el respaldo a la fuerza de seguridad. Con la ley y la Constitución en la mano, todo el respaldo.
Estamos equipando a la Policía. Duplicamos los móviles, duplicamos las patrullas rurales y estamos profesionalizando la fuerza con una Licenciatura en Seguridad en la Universidad Nacional de San Luis.
También estamos incorporando equipamiento nuevo, chalecos antibalas y capacitación permanente. Estamos respaldando a nuestra fuerza de seguridad y eso también representa un cambio sustancial respecto de lo que ocurría antes: se escondían los datos; nosotros los mostramos.
Hoy los hurtos han bajado, los robos han bajado y las incautaciones de droga se han incrementado sustancialmente.
La seguridad, después de arrancar desde tan abajo, no mejora de la noche a la mañana. Es un proceso. Pero ya se están viendo los primeros resultados.
— En el RIPEE, ¿está contemplada la explotación minera?
— San Luis es una provincia minera. El otro día, un especialista me decía que es incluso más rica que en su actividad ganadera.
Por un lado, está la minería no metalífera, que es la que hoy tiene la provincia y que quizás se ha desarrollado con mucha informalidad y después de muchos años de olvido y falta de apoyo.
Por otro lado, está la minería metalífera, que es la que uno observa en la cordillera, en provincias como San Juan y Mendoza.
Estamos realizando un estudio muy profundo junto al Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), un organismo nacional que analiza toda la geología de San Luis. Ese trabajo está siendo financiado por el CFI y forma parte de la actualización del Plan Maestro Minero.
En ese marco, vamos a potenciar todo lo relacionado con la minería no metalífera. Y también vamos a estudiar la minería metalífera.
Si la minería metalífera no contamina nuestro recurso hídrico, la vamos a desarrollar.
San Juan y Mendoza nos llevan entre 10 y 20 años de ventaja en este tema. Pero para nosotros hay una condición fundamental: que no se afecte el agua.
El agua y la energía tienen un valor estratégico para San Luis porque no solo sirven para el consumo humano, sino también para agregar valor a nuestra producción primaria. De hecho, una de las nuevas políticas de promoción estará vinculada justamente a facilitar agua y energía para nuevos emprendimientos.
Por eso, si la minería metalífera no contamina ni afecta nuestros recursos hídricos, también vamos a impulsar ese desarrollo. Por supuesto, siempre con la correspondiente licencia social.
— Habló de obras, anuncios y planes, ¿por qué un sanluiseño debería mirar los próximos años con optimismo?
— Respecto de la política nacional del presidente Javier Milei, comparto muchas cosas. La macro, equilibrar y ordenar las cuentas. Una nunca puede proyectarse si no tenés la casa ordenada. Es igual que en la familia de cada uno. Vos si estás endeudado y en rojo no podés plantearte meterte con un cambio de auto. Primero tenés que pagar la cuenta.
No coincido con otras medidas nacionales y me he expresado al aspecto, pero sí concuerdo en que no podemos permitirnos volver al pasado.
¿Y por qué digo que soy optimista? Porque cuando el viento de cola nacional comience a llegar, yo espero que sea más temprano que tarde, a San Luis lo va a encontrar con todo este abanico de proyectos de ejecución.
Eso significa que nos va a encontrar, como te decía antes, ya con el precalentamiento hecho, galopando y picando en punta. Por eso soy muy optimista.
La verdad es que, en el tiempo que nos queda de gestión, vamos a poner toda la fuerza. En lo personal, voy a dar la vida para que el sanluiseño sea cada día más feliz.
Y uno es feliz cuando sus hijos pueden acceder a una educación de calidad, cuando la familia tiene trabajo, cuando puede acceder a una vivienda digna y cuando ve una expectativa, una esperanza positiva de cara al futuro.
Eso es lo que yo le aseguro al sanluiseño: tenemos bien claro cuál es el norte. Y, por supuesto, vamos a hacer todo lo posible para que el pasado no vuelva.