EL PEDIDO DE LOS VETERANOS DE MALVINAS SANLUISEÑOS A LA SELECCIÓN: “QUEREMOS QUE LES GANEN, QUE PONGAN TODO”

Este miércoles Argentina enfrentará a Inglaterra por las semifinales del Mundial. Ofaldo Lucero y Juan Carlos Arzamendia, ex combatientes de Malvinas, coincidieron en que la cuestión de las Islas debe sostenerse por la vía diplomática y no trasladarse a un partido de fútbol.

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Por Astrid Moreno García Dione

Ante el canto "el que no salta es un inglés", Ofaldo Lucero, excombatiente de Malvinas, asegura con una sonrisa que, por supuesto, salta como cualquier argentino. A Juan Carlos Arzamendia, también veterano que estuvo 74 días defendiendo las islas, su hija le regaló una torta para su cumpleaños tras el Mundial anterior con una frase que lo emocionó: "Mi papá es un pibe de Malvinas". A horas del partido entre Argentina e Inglaterra por las semifinales de la Copa del Mundo, ambos le dejaron un mensaje a la Selección: "Queremos que les ganen, que pongan todo".

Sentados en el Centro de Veteranos "2 de Abril", de la ciudad de San Luis, Ofaldo y Juan Carlos tienen detrás un cuadro del cementerio de Darwin, donde descansan 237 de los argentinos caídos durante la guerra de 1982.

"Hoy estamos acá y podemos contar la historia. Pero la memoria de nuestros hermanos que custodian las Malvinas siempre está presente. Durante 44 años trabajamos para mantener vivo ese legado. Por eso sí, quiero que les ganemos a los ingleses, como Diego Maradona cuando les hizo dos goles. Eso quedó muy marcado en todos los veteranos y en los argentinos", explicó Ofaldo, quien tenía 20 años cuando fue destinado al buque polar ARA Bahía Paraíso, embarcación que asistió a los sobrevivientes y trasladó cuerpos de los fallecidos del hundimiento del ARA General Belgrano.

Ambos coincidieron en que, como cualquier argentino, quieren que la Selección gane el partido frente a Inglaterra y alentarán a la Albiceleste este miércoles desde las 16. Sin embargo, remarcaron que, como lo expresó el entrenador Lionel Scaloni, se trata solamente de un partido de fútbol.

"No es una guerra ni nada por el estilo. Es un partido más del Mundial. Más allá de que sean los ingleses y de lo que sucedió con Malvinas, creo que Diego ya nos vengó en el ’86. Ya se tomó esa revancha", sostuvo Juan Carlos, que tenía 18 años cuando comenzó la guerra y pasó 74 días en una trinchera en las islas.

Para este encuentro, como en los anteriores, Juan Carlos mantendrá su cábala y verá el partido junto a su familia. Después espera salir a tocar bocina con sus nietos si Argentina consigue el triunfo. Ofaldo tiene un ritual similar, al que suma su remera de excombatiente y una bandera argentina.

Ofaldo Lucero y Juan Carlos Arzamendia.

"Lo único que pido es que, ganemos o perdamos, hay que morir con las botas puestas", expresó mientras juntaba los pies en un gesto propio de la formación militar.

Sobre los cánticos de cancha que hacen referencia a los caídos y a quienes lucharon por defender las islas, ambos consideran que forman parte del folclore futbolero y que ayudan a mantener vigente el reclamo argentino sobre Malvinas.

"Nos movilizan porque transmiten el legado por medio de la música, la cultura y la educación. Nuestros compositores siempre están presentes con la causa Malvinas", señaló Ofaldo.

Juan Carlos recordó una anécdota familiar: "Justo salió el tema ‘Muchachos’, en el Mundial de 2022, una canción que repercutió muchísimo. Nosotros estábamos involucrados ahí. Cuando cumplí años mi hija me hizo una torta que decía: ‘Mi papá es un pibe de Malvinas’. Me encantó".

Aunque la expresión "pibes de Malvinas" se popularizó en los últimos años, especialmente a partir de canciones de cancha, Lucero explicó que no se identifica con esa definición porque siempre sintió que estaba cumpliendo con el deber de defender a la patria.

"En aquel tiempo le tocó a la juventud defender la patria", sostuvo, y aclaró que esa expresión suele hacer referencia a los jóvenes de 16, 17 o 18 años que integraban las Fuerzas Armadas.

El mensaje a la Selección y a los argentinos

De cara al partido entre Argentina e Inglaterra, los veteranos remarcaron que la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas debe sostenerse por la vía diplomática y no desde un enfrentamiento bélico, ni mucho menos deportivo.

Con esa premisa, Ofaldo le dejó un mensaje a la Scaloneta: "Queremos que les ganen, que pongan todo. Yo quiero que gane Argentina 4 a 0, pero no podemos pedirle más a nuestro equipo y a Scaloni. Hay que apreciarlos y reconocer todo lo que han hecho, más allá de los resultados".

Después se animó a un pronóstico: una victoria argentina por 2 a 0, con goles de Julián Álvarez y Lionel Messi. Juan Carlos imaginó un 3 a 1, con tantos de los mismos jugadores y uno más de Lautaro Martínez.

"Si Messi hace un gol similar al de Diego sería una alegría enorme para todos los argentinos. En estos momentos difíciles que estamos atravesando, algo así levantaría mucho el ánimo del país", afirmó Lucero.

Dos historias de combatientes: uno en el mar y otro en tierra

Ofaldo y Juan Carlos se cruzaron al final de la guerra, aunque entonces no se reconocieron. Tras la rendición argentina, Arzamendia, que permaneció tres días como prisionero de los británicos, abordó el buque polar Bahía Paraíso, donde prestaba servicio Lucero, para regresar al continente.

Arzamendia tenía 18 años cuando comenzó el conflicto y cumplió 19 mientras permanecía en las islas. Ofaldo, en cambio, llevaba cuatro años en la Armada Argentina y estaba destinado al Bahía Paraíso, que cumplía tareas en la campaña antártica. El 14 de marzo de 1982 recibió la orden de dirigirse a Ushuaia para embarcar tropas y allí supo que el 2 de abril se recuperarían las Islas Malvinas. La misión de su tripulación sería otra: recuperar las Islas Georgias del Sur.

Uno de los momentos que más marcó a Ofaldo fue el rescate de los sobrevivientes del crucero ARA General Belgrano, hundido por un submarino británico fuera de la zona de exclusión.

"Fue un trabajo muy duro, de tres o cuatro días, con olas de 13 o 14 metros", recordó.

Durante esas tareas rescataron sobrevivientes y también recuperaron cuerpos de soldados caídos.

"Rescatamos también 27 fallecidos del General Belgrano, algo de lo que muchas veces la historia no habla", afirmó.

Por su parte, Arzamendia relató que llegó a Malvinas el 8 de abril, cuando todavía faltaban varias semanas para el inicio de los combates. Junto a otros soldados caminó desde el aeropuerto hasta la posición asignada, donde cavaron un pozo zorro que se convertiría en su refugio durante la guerra.

El 1° de mayo vivió el bautismo de fuego, cuando comenzaron los bombardeos británicos sobre el aeropuerto.

"Ahí nos dimos cuenta de que realmente estábamos en una guerra. No era que íbamos solamente a cuidar el terreno", recordó.

El final llegó con la rendición argentina. Un oficial les ordenó desarmar los fusiles y arrojar las correderas al mar para inutilizarlos. Luego fueron tomados prisioneros y trasladados al aeropuerto, donde permanecieron tres días rodeados de bombas sin explotar.

Desde allí embarcaron rumbo al Bahía Paraíso, que los esperaba mar adentro.

"Estuve 74 días sin bañarme porque no había infraestructura para hacerlo. Cuando nos duchamos, nos afeitamos y sentimos el agua caliente fue un placer tremendo. Después nos llamaron para comer y fue una sensación increíble", recordó.

El Bahía Paraíso había sido convertido en buque hospital. Ofaldo explicó que atendía tanto a soldados argentinos como británicos heridos bajo el estatus de embarcación neutral. Aunque originalmente era de color naranja, los propios soldados lo pintaron de blanco.

"Quizás no lleguemos nosotros a verlo, pero esperamos algún día flamear nuestra celeste y blanca en nuestras Islas Malvinas", concluyó.