LAS FOTOS QUE EXPLICAN EL MOMENTO POLÍTICO DE SAN LUIS.
La asunción de Maximiliano Frontera al frente del MUP mostró a un oficialismo que busca consolidar su expansión territorial y dirigencial. Del otro lado, las reapariciones de Alberto y Adolfo Rodríguez Saá volvieron a exhibir a una oposición en búsqueda de liderazgo, relato y rumbo después de la derrota de 2023.
- Por Redacción --
- Sabado, 13 Junio, 2026
por Daniel Poder
La semana política dejó una imagen difícil de ignorar. Mientras el frente oficialista Ahora San Luis exhibió una nueva demostración de cohesión y expansión territorial, los principales dirigentes de la oposición volvieron a mostrar señales de dispersión y de dificultades para construir una referencia política acorde al momento.
La asunción de Maximiliano Frontera como presidente del Movimiento Unidad Provincial (MUP) terminó siendo mucho más que un recambio de autoridades partidarias. El acto reunió a dirigentes y referentes de las distintas fuerzas que integran Ahora San Luis, y mostró a un espacio político que busca consolidarse, ampliar su base territorial y seguir incorporando nuevos sectores, bajo el liderazgo de Claudio Poggi.

La foto política de la semana, con epicentro en Villa Mercedes.
El MUP nació en febrero de 2025 luego de la salida de Frontera del Partido Justicialista, una decisión precipitada por su reclamo de apertura interna y por las diferencias que mantenía con la conducción partidaria encabezada por Alberto Rodríguez Saá. Poco más de un año después, aquella ruptura parece haber encontrado un punto de llegada político: la asunción del intendente de Villa Mercedes a la presidencia partidaria y su participación en el frente gobernante.
La fotografía del encuentro también dialogó con una definición que el gobernador Claudio Poggi viene repitiendo cada vez con mayor frecuencia. Días atrás, al referirse a quienes cuestionan su gestión, sostuvo que representan “el pasado que quiere volver”.
Esa parece ser la frontera política que intenta instalar el oficialismo: de un lado quienes expresan una propuesta de futuro y de cambio; del otro quienes aparecen vinculados a una etapa política que consideran agotada.
El propio Frontera expuso esa mirada durante una entrevista concedida al periodista Mario Otero. Allí definió su vínculo con el gobierno provincial y marcó distancia de los hermanos Rodríguez Saá.
“Yo soy una persona que conversa con todo el mundo, excepto con un sector político muy reducido y cerrado que ya todos saben a quién me refiero”, sostuvo. Y agregó: “Nosotros estamos para sumar en positivo, no para que nos convoquen a destruir”.
Más adelante fue todavía más directo, cuando cuestionó su autoridad política al señalar que, tanto Adolfo como Alberto, a lo largo de los años acompañaron proyectos y alianzas de signos muy diferentes según las circunstancias.
“Carecen de autoridad política porque han hecho lo que han querido a lo largo de los años; han armado partidos paralelos, han apoyado al macrismo, al kirchnerismo y han estado de un lado y del otro según la conveniencia” aseguró Frontera.
La observación no resulta menor. Fue Adolfo Rodríguez Saá quien en 2019 se sumó al espacio del entonces presidente Mauricio Macri y a Miguel Ángel Pichetto —candidato a vicepresidente— en uno de los intentos de Juntos por el Cambio de incorporar dirigentes peronistas a su construcción nacional. Aquella fotografía quedó registrada pocas semanas después de la elección provincial en la que el mayor de los Rodríguez Saá saliera tercero con el voto de 2 de cada 10 sanluiseños.

Adolfo junto a Macri y Pichetto, luego de su derrota electoral en San Luis.
Hoy, siete años después, Adolfo recorre reuniones vecinales de escala reducida donde alterna mensajes sobre una eventual candidatura propia con reflexiones acerca de la necesidad de una renovación generacional dentro del espacio opositor.
Es verdad también que Alberto Rodríguez Saá se abrazó al kirchnerismo con aquel célebre encuentro en La Pedrera, y su consigna “Hay 2019”. Alberto Fernández se convertiría con el paso del tiempo en una visita recurrente a San Luis, en donde se prodigaba mutuos elogios con el entonces gobernador.

Alberto Rodríguez Saá en un encuentro dirigencial kirchnerista.
El exgobernador reapareció públicamente luego de una serie de videos en los que cuestionó al gobierno provincial e incluso formuló críticas hacia su propio hermano. En esas intervenciones estuvo acompañado por la exsenadora Eugenia Catalfamo, una de las dirigentes de mayor visibilidad que conserva el espacio político que gobernó la provincia y referente de las llamadas luchas feministas junto a la exsecretaria de la Mujer, Ayelén Mazzina.
Alberto volvió a mostrarse en Quines junto a Sergio Álvarez, dirigente de Ayacucho y concejal de esa localidad comprometido tras una denuncia por violencia familiar no conviviente radicada el 27 de enero de este año (Expediente 479161/26).
Las imágenes, muchas veces, dicen mucho más que los discursos.
Más aún, en esa mesa de análisis político donde se habló de una crítica situación social y económica en la provincia, las botellas de Rutini y Baron B ocuparon un lugar destacado sobre la mesa según las fotos que se publicaron en redes sociales.

Alberto junto a Sergio «Peteco» Alvarez. La mesa anfitriona en Quines.
Así entonces lo que se vio por un lado es un oficialismo que exhibe volumen político, amplitud y capacidad de sumar nuevos actores a su construcción. Por el otro, los principales dirigentes de la oposición en danzas de cortejo y en la búsqueda de una narrativa capaz de volver a conectar con una sociedad que ya decidió producir un cambio de rumbo en las urnas en 2023.





